El espejo de Medusa

Wednesday, September 06, 2006

DUALIDAD NAUTRAL: EL BIEN Y EL MAL EN EL EVANGELIO SEGÚN JESUCRISTO

Por Diana Gpe. Tapia González
Estudiante de Literatura
Universidad Autónoma de Nuevo León

Entre los libros que se han impreso en mayor número, radica principalmente la Biblia. En ella se incluye el Nuevo Testamento y se narra la vida de Jesús en los cuatro evangelios. En éste libro encontramos siempre una dualidad, el bien y el mal, el cielo y el infierno; como una filosofía única e inexistente. La religión católica a lo largo del tiempo ha modificado estos documentos, que por ser historia también son parte de una ficción de siglos antiguos.

Ya existía en la literatura, una novela dónde se planteó la concepción cristiana del bien y el mal; ejemplo: Dante y su Divina comedia, El paraíso perdido de John Milton; sin embargo lo que Saramago aporta con su novela El Evangelio según Jesucristo, es trascendental para la historia literaria de Hispanoamérica. La novela se convierte en una nueva opción de interpretación, es una historia, en donde se sitúa a los personajes históricos-ficcionales en un nuevo argumento.

Ese nuevo argumento se refleja en la culpa de José, el padre de Jesús y en la postura de María como mujer sumisa, un comportamiento normal, de acuerdo a la ideología que se les inculcaba a las mujeres de la época.

José sufre la culpa, el infierno de la agonía por la desobediencia. Representa una naturaleza humana, en dónde el primer sujeto no es el semejante, sino él mismo. Cuando le dicen que Heródes mandó asesinar a los niños, no piensa en ellos, ni en Jesús, sino en él mismo. El dolor lo sufriría él, pues perdería su primogénito, pero en ningún momento menciona del dolor y la pena que podría sentir su murieran todos los niños de Belén. En su actitud se rompe la ley “amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

Mientras, el destino de la salvación espiritual de las almas, está en una lucha en la que Dios utiliza al mal para llevar a cabo sus propósitos. La religión católica enseña en su doctrina que la raza humana fue creada por Dios, para convivir cómo seres divinos, el hombre sería algo más que un ser divino (ángel). Pero para ser admitidos en el paraíso sería necesario una prueba...El mal.

En una narración fluida, encontramos una historia clásica, el nacimiento, vida y muerte de Cristo, desde una historia que tiene carácter ficcional, por ser la proyección de una época y una recreación argumental; en donde las estructuras no cambian, siguen siendo las mismas, pero el argumento se vuelve distinto. Entonces nos damos cuenta, que es necesaria esa constante dualidad, la del bien y el mal, para poder mantener un equilibrio existencial del universo y de la naturaleza humana.

Sunday, May 28, 2006


LO TANGIBLE EN LA CEGUERA DE LA HISTORIA


Entre lo dicho de la historia y la realidad histórica, hay un hueco cuya significación funge, como una veta proyectada hacia los tiempos y situaciones sociales, en dónde la historia tiene a su cargo múltiples interpretaciones. La razón por la cual hay diversas interpretaciones en una obra literaria, radica en que la interpretación de esa historia está en función de una sociedad actual.

De éste modo, por más detalladas que sean las descripciones, llegando casi a la imitación, será un ideal imposible imitar tal y cual es un signo, pues el tiempo de ejecución ha pasado y se sitúa en un nuevo momento y por lo tanto, en un nuevo orden interpretativo.

La historia entonces, ha de informar algo, que tiene un equivalente en la experiencia actual y si no lo tiene, se convierte en un apartado más de la crónica, es decir una historia muerta.

Aquello que trascienda en la historia de una literatura, será la tarea de decir lo que sucedió, además de explicarlo implícitamente a través de lo no dicho, que es tangible en los códigos que la novela nos mencione.

En la obra Los impacientes de Gonzalo Garcés, encontramos enunciados que aparentemente no dicen mucho, pero que reflejan toda una ideología social y cultural, cómo los rasgos psicológicos de los personajes. De éste modo la literatura, en función de la cultura social, es un eslabón que se funde a otros miles de eslabones, sin alcanzar una significación fija y concreta de una situación, sea psicológica, cultural, educativa; envuelta en los enunciados o discursos que maneje un personaje de la novela.

Algunas novelas, son hechos históricos, por el hecho de estar ubicados en un contexto social; conviven con una Historia real, pero, ¿pueden considerarse documentos históricos? Tomando en cuenta que la novela forma parte de un contexto social, y que por ello está cargada de contenidos semánticos de acuerdo al lugar y tiempo en que aparece, podemos decir que sí.


Sin embargo, no puede considerársele un documento histórico objetivo, porque falta a la explicación objetiva-real del porqué de los hechos en términos reales.

Por lo tanto un documento histórico es aquel que habla sobre algo real, en cuestión de personajes. Un documento histórico sería una carta de Fray Servando Teresa de Mier, la cual revele sus agonías en prisión; un hecho histórico es también la historia que se vivió en Medellín por un escritor llamado Fernando. Sin embargo la diferencia radica en que conocemos quien es Fray Servando Teresa de Mier, pero no conocemos quien es Fernando y tampoco sabemos que importancia tuvo en la historia universal.

En la novela La virgen de los sicarios, encontramos una realidad que es evidentemente histórica si nos tomamos la tarea de investigar la situación económico-política de Colombia en el contexto social, que cita la novela. Por otro lado, si tomamos la idea de Danton, al decir que de un modo una narración, es sólo un resumen de su propio aparato crítico. Funciona como una relación de algo que sucedió. Un enunciado sobre el pasado, dice es una predicción encubierta, es decir un enunciado dicho, cubre en su mayoría un 90 % o un 95% de algo propiamente no mencionado, pero que es tangiblemente comprobable en el discurso.

En ciertas ocasiones, aquello que no se dice, es pronunciado por una determinada estructura, pero es dicho de otro modo, y es también parte de una significación. Tal es el caso de la novela El evangelio según Jesucristo de Saramago, en la cual, cuenta una historia ya conocida por todos, la del nacimiento y vida de Jesucristo, y que al narrarla de otro modo, descubre algo que no dice la historia, que era evidente por el contexto social, pero que nunca ha sido menciona. Por ejemplo el comportamiento de María con su esposo. Es algo que no se cuenta en la Biblia de modo explícito, pero que por ser parte de un contexto social, no había entonces Machismo puesto que no existía el campo semiótico para tal afirmación.

Por lo tanto, como una novela proyecta un hecho histórico, el autor por ende tiende a ser un historiador y viceversa. Porque el autor no puede desechar el contenido semántico para escribir, ni puede aislar su propio lenguaje de época, para proyectar una realidad distinta a la que vive.

Citando a Marx cuando dice que toda producción humana es reflejo de la sociedad en la que vive, una producción literaria es reflejo no sólo de la sociedad sino de la propia ideología de un autor, ya que podría este escribir una obra en Madrid, habiendo nacido en Colombia, pero dependiendo de su bibliografía y de sus experiencias en esos países heredará a su discurso toda la carga ideológica, y sociológica que en él haya influenciado a lo largo de su experiencia vital.

En la mayoría de los casos una obra literaria, o artística, denota más allá de un significado y cuando intentamos acercarnos a uno sólo, se abren más significaciones. En Historia y Narración encontramos que cuando se revela algo que antes no conocíamos, o que sólo sospechábamos, nos permite informar de lo que sucedió más. Por eso lo no dicho es lo tangible, lo obvio.

La Historia es un hecho social, un registro oportuno con un porqué de por medio, de nada sirven los datos o registros sin un porqué de los hechos. La Historia es la conciencia del hombre, no podemos andar en el camino de nuestra humanidad, sin conocer el pasado significativo de nuestra herencia. Es por esto que el arte, juega un papel primordial dentro de los registros significativos, y dentro del arte la literatura es un testigo que actúa como documento histórico no objetivo de la conciencia de una humanidad.

Wednesday, May 24, 2006

ECOS DE INTOLETRANCIA REFLEJO SOCIAL EN LA NOCHE DE TLATELOLCO


Voz de mi pueblo no guardes
Rencor de oídos ajenos.
DianaTapia González


Ecos, sangre y zapatos sin dueños se encontraron como símbolos de las voces ya mudas en aquel ultraje a la juventud… La noche de Tlatelolco. Se castigó por tener conciencia. En la ciudad de México, el 2 de Octubre para ser precisos ocurrió un hecho sin oportunidad de adjetivos por lo injusto que podría ser nombrar ese evento con una palabra en la que no pueda caber la historia de los estudiantes asesinados en la Plaza de las tres culturas.

Una masacre fue la que atentó contra la vida del gremio estudiantil y profesorado. Voces que quedaron calladas, cobran importancia y valor en la narrativa de Elena Poniatowska quién toma posesión del cuerpo social, aquel que desea informar de su verdad colectiva, la del movimiento social acaecido en 1968.

La noche de Tlatelolco narra especialmente testimonios de estudiantes, maestros, padres de familia que fueron los sujetos de la historia de esa masacre. La narrativa no divierte, sino que adquiere un compromiso social con aquél grupo carente de poder publico para ser escuchado. La narrativa testimonial en éste caso funge un papel primordial para el desarrollo de la conciencia social y la democracia.

La labor del arte en la conciencia de las masas es notable. Los estudiantes de Licenciatura conocían los libros y teorías Marxistas, se discutía del mal funcionamiento gubernamental, sin embargo no fueron esas las causas por las cuales el movimiento estudiantil fue agitado. Principalmente surgió cómo voz, aquella voz del pueblo rural y urbano, la mayoría pertenecientes a la clase media.

Cabe señalar que tuvo impacto por el apoyo de la sociedad mexicana que estaba de acuerdo en su mayoría con las ideas y peticiones del movimiento. Los cuales se reducían a seis puntos.
Libertad de todos los presos políticos.
Derogación del artículo 145 del Código Penal federal.
Desaparición del cuerpo de granaderos.
Destitución de los jefes policíacos Luis Cueto, Raúl Mendiolea y A. Frías
Indemnización a los familiares de todos los muertos y heridos desde el inicio del conflicto.
Deslindamiento de responsabilidades de los funcionarios culpables de los hechos sangrientos.


Peticiones que no fueron escuchadas por el gobierno y se rompió toda tolerancia posible; a pesar que en esos años había una relativa democracia.

Después de las represalias que tomó el gobierno de Díaz Ordaz, se destruye la tolerancia, y es necesario requerir de otro medio para seguir hablando; éste medio es la literatura testimonial.

El objetivo de la literatura testimonial es reconstruir el universo simbólico fragmentado por la intolerancia. Llenando ese hueco con información con datos fehacientes, que se reduce a la identificación de los héroes y traidores, se define en la delimitación de los buenos y los malos; se le otorga voz al bando que ha sido víctima de abusos, políticos principalmente. La literatura testimonial ser presta como un testigo de aquella historia principalmente protagonizada por grupos marginado y marginales.


La situación que se narra está dentro de una serie de eventos como crisis, extorsiones militares, usando como dialogo sus propias historias de vida.

El movimiento estudiantil no es obra de delincuentes, ni tiene el propósito de subversión del orden institucional. Los líderes estudiantiles están dispuestos a entablar un diálogo con las más altas autoridades del país.
[1]

De esta manera la literatura testimonial de Elena Poniatowska representa el eco que será transmitido a las generaciones siguientes para que la conciencia no sea borrada. Para que la historia no se olvide. La literatura representa según los términos Marxistas una colección de aquello que una sociedad produce de acuerdo a los elementos que convivan con ella. De modo que la literatura testimonial toma el valor de representar a una colectividad, en una narración en dónde el testigo participa, en éste caso Elena Poniatowska, ya no como un narrador o un autor lejano al asunto, sino cómo partícipe del dolor colectivo y miembro de una sociedad con la que colabora para que a través de su libro “La noche de Tlatelolco” preste voz la sociedad mexicana, aquella que está marginada y no silenciada por los grandes grupos del poder. Es la literatura una cavidad de resonancia en dónde la voz es el pueblo.



[1] Elena Poniatowska. La noche de Tlatelolco. (México, D.F.:Ediciones Era, 1991) Pág. 63.

Tuesday, April 04, 2006

LUIS CERNUDA: EL EXILIO DEL POETA.



Corazas infranqueables, lanzas o puñales,
Todo es bueno si deforma un cuerpo;
Tu deseo es beber esas hojas lascivas
O dormir en eses agua acariciadora.
No importa;
Ya declaran tu espíritu impuro.

(Luis Cernuda)

Qué es la poesía sino el espejo de nosotros mismos. Luis Cernuda es el poeta que se enfrenta no a una realidad cualquiera, sino a la suya. Creyendo siempre en la renovación constante, buscando la verdad en la palabra, reflejo del pensamiento del hombre y del creador. ¿Por qué para Cernuda la palabra es sinónimo de salvación? El hombre se busca desde la verdad o la mentira, siempre en la dualidad de frío y calor. Hacer una lectura de la obra del poeta es camino riesgoso, ¿por qué hablar de los muertos cuando ya no están? Vive Cernuda y se le nombra: un exiliado homosexual, muere el poeta y le aclaman y reconocen. Ahora si podemos hablar e interpretar la obra.

La generación del 27 a la que Cernuda pertenecía, se caracterizaba por la búsqueda de la tradición. Cohen llama “la poética del hombre dividido” aquella en la que no existe una imagen del mundo aceptada; por lo que quedamos atrapados en una búsqueda constante de nuevas respuestas a nuevas preguntas, aun y cuando no se encuentren las respuestas certeras.



La obra es la manifestación del autor, se escribe porque se tiene algo que decir, y otras tantas por la condena del gusto. Para Luis Cernuda el reconocimiento de su interior estaba en el exterior, en su poética, si encontraba el camino que se identificara con su alma entonces lograría vivir en la obra sin temer a la muerte. Algo especial en su vida y notablemente en su obra, fue la maraca que le dejó el exilio, Cernuda es el poeta errante, el hombre para quien el mundo era un solo país. Hubo rebeldía, rechazo, un desprecio hacia el mismo, al no aceptarse homosexual, logró exiliarse del mundo, pero no de su obra. Sin embargo este sentimiento de exilio y rechazo, para el Cernuda poeta…era necesario.

Para él la realización como poeta estaba en el mismo sentido de su soledad, esa soledad que le hereda el exilio. En una carta comparte a su amiga Nieves de Madariaga su visión del hombre y su obra, “una disculpa por la dificultad en el trato, pero así por lo menos a través de mi obra ganaré la simpatía necesaria, pues para el escritor todo hombre se justifica en su obra”.

Los versos del autor expresan un sentimentalismo profundo, él mismo se auto nombraba “Triste poeta de cada día”. Confiaba en que al morir, su poesía se encontraría con el público que merecía. Para Cernuda, el poeta creaba su propio público; sin embargo, los lectores que encontró tras su exilio fueron difíciles de construir, pues en 1940 al publicar su libro Ocnos que se imprimió en una editorial londinense tuvo una decepción.


Y afirma que Publicar un libro de lengua española en Inglaterra era igual que tenerlo inédito. Su tristeza se apodera aún más y escribe nuevamente a su amiga Nieves de Madariaga “Si almenos estuviera en América, podría buscar editor. Lo que me alienta es que sólo he nacido para eso: y sean cosas sin interés o con interés, para publicar o para perderlas inéditas, debo escribir de todos modos.[1]” Con esto afirma que el poeta por excelencia escribe precisamente por escribir, por ser poeta, por tener algo que decir.

Ya más adelante al visitar México en 1949, encontraría buena amistad en Octavio Paz y sobre todo, encontraría los lectores que apreciarían el exilio del hombre, el exilio del ciudadano, el exilio del poeta; y se abandonaría a las dos pasiones de su existencia, el amor y la poesía. Para Cernuda, la literatura como arte debía sobrevivir en sí misma, y alejarse de cuestiones ancilares para poderse llamar arte; debía ser una unidad artística cuyo objetivo principal fuera justificar su propia existencia.

El poeta justifica su existencia en su obra. El Hedonismo para él era el supremos fin de la vida humana, visto como lo único afán que motive al hombre a justificar su existencia, a pesar del deseo, existe la realidad, una realidad que estuvo en el poeta, existiendo como una herida abierta, que el deseo sanaba. Existir en sí mismo, en el deseo de la vida, en su pero sobre todo en el deseo filial de un mismo cuerpo igual a él.



Sabines define poesía así: Más que una vocación, la poesía es un destino. Volvemos a mencionar la idea de Cernuda “El poeta y su destino” En placeres Prohibidos [1931], menciona a los adolescentes, su rebeldía está marcada aquí, El adolescente está atrapado entre la infancia y al juventud, fuera de otras etapas, la adolescencia es una época de cambios, de enemistad con el mundo. Su poesía se carga de tristezas, de inconformidad, de anhelos.

Adolescente fui en días auténticos a nubes,
Cosa grácil, visible por penumbra y reflejo,
Y extraño es, si ese recuerdo busco,
Que tanto, tanto duela sobre el cuerpo de hoy.
[2]

En el clasicismo los Dioses tenían una forma bella. Una hermosa figura de un cuerpo masculino, un cuerpo de adolescente. En sus poemas hay una divinización, no sólo del deseo erótico homosexual, sino de la poesía misma; ambos deseos se funden. Y en paradoja, la existencia del Dios en la obra de Cernuda.

El Dios cristiano no es sino una sombra, una sombra más de los fantasmas engendrados por el deseo. [3]

Cernuda identifica a Dios como un ser carente de realidad objetiva o existencia autónoma y resulta ser la invención del sujeto que añora su presencia mientras comprueba su ausencia.

Esperé un dios en mis días
Para crear mi vida a su imagen,
Más el amor, como un agua,
Arrastra afames al paso
.

Me he olvidado a mí mismo en sus ondas;
Vacío el cuerpo, doy contra las luces;
Vivo y no vivo, muerto y no muerto;
Ni tierra ni cielo, ni cuerpo ni espíritu. […]
[4]

Luis Cernuda es un silencio constante y mortífero que huele a incomprensión, él mismo como ser humano a exiliado a Dios, cómo hombre se exilió o con el mundo. Entre ese universo paralelo entre la mortalidad y la omnipotencia se encuentra la obra, la obra que no hace el poeta, sino que hace al poeta.

La poesía cómo símbolo de la pureza, es el puente con la vida, con nosotros mismo, la alianza con la muerte. Una muerte que no logra exiliarlo de la memoria ya que al morir el poeta Cernuda, al morir el hombre, su obra vive.

Tú no debes morir. En la hermosura
La eternidad trasluce sobre el mundo
Tal rescate imposible de la muerte.
[5]

La muerte sigue presente en las memorias del poeta:

En las tumbas vacías, las urnas sin cenizas,
Conmemoran aún relieves delicados
Muertos que ya no son sino la inmensa muerte anónima,
Aunque sus prendas leves sobrevivan:
Pomos ya sin perfume, sortijas y joyeles
O el talismán irónico de un sexo poderoso,
Que el trágico desdén del tiempo perdonara.
[6]

Así el único Dios viviente para Cernuda es la obra, su poesía, catarsis de su personalidad. El sevillano construye al lector, la inmortalidad se la da la poesía que se convierte en su deseo perpetuo. El deseo late y está presente en su persona, en todo su entorno; el deseo erótico homosexual, el deseo divino:

Que ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando se aman, Parece como el viento que se mece en el otoño sobre adolescentes mutilados.

En Luis Cernuda la poesía tiene un sentimiento melancólico, su poética es siempre un veneno que recorre el cuerpo sin sentir el aguijón hasta el último verso; siempre será el adolescente, el Dionisio del hedonismo, que se manifiesta en su deseo, quiere expresarse, dibujarse como creación propia, cómo hombre ante el mounstro, que es la vida:

Para unos vivir es pisar cristales con los pies desnudos;
Para otros vivir es mirar el sol frente a frente.

La vida es dolorosa pero él dice:

Pisé Cristales; no había sol. Miré la luna; no había playa.

También ama, es un hombre que ama a otro cuerpo igual como símbolo de su homosexualidad. Octavio Paz en “La palabra edificante” afirma que la homosexualidad de Cernuda es su punto de partida para exaltar su creación poética, es parte de su creación. Comenta que él no se siente maldito, sino excluido.

Aunque sin verme desfiles a mi lado,
Huracán ignorante,
Estrella que roza mi mano abandonada su eternidad,
Sabes bien, recuerdo de siglos,
Cómo el amor es lucha
Donde se muerden dos cuerpos iguales.

La realidad y el deseo son dos puntos colocados en sentidos opuestos, son tan distantes que representan el equilibrio de la vida y por lo tanto de la poesía. De ahí la imagen del amor y de la muerte. Y ésta misma es una metamorfosis, cómo el hombre mismo. La búsqueda de un poeta que se busca a sí mismo en la palabra, se encuentra y se transforma, porque se encuentra con la meditación de lo que somos y lo que estamos haciendo. El gran misterio somos nosotros mismos dice Paz, la palabra por lo tanto no es un universo vacío, sino un puente entre la vida y nosotros.
El amor no tiene esta o aquella forma,
No puede detenerse en criatura alguna;
Todas son por igual viles y soñadoras.
Placer que nunca muere,
Beso que nunca muere [...]

Cernuda es un poeta solitario para solitarios, su poesía es soledad, es el reflejo de los sentimientos. De ello que al buscarse el poeta en su realidad y en su deseo se encuentra y más adelante se convierte en su principal prioridad buscar la expresión, ésta viene a refugiarse desde lo individual hacia lo colectivo. Por eso Cernuda crea una realidad para cada deseo.

El placer y la pena,
La soledad, la amistad,
La miseria, el poderoso estúpido,
El hombre enamorado, el canalla,
Son tan dignos de mí como de ellos yo lo soy.

Hay una realidad de la que el poeta no huye, la enfrenta, se exilia de todo, de si mismo, de su patria, de sus amigos, de la vida, pero jamás será un exiliado de la poesía porque ésta le salva del olvido, y la memoria le honra.

A modo de conclusión encontramos que la generación del 27 a la cual pertenecía Cernuda buscaba la modernidad desde la tradición. Reconociendo en el símbolismo el movimiento cíclico de una evolución que parte desde la tradición hacia la vanguardia. Y que en Cernuda regresa casi hasta el neoclasicismo.

Para él todo hombre se justifica en su obra y es esta misma su propio eje vital, si se encuentra a si mismo se reconoce y se proyecta en otros, ya que se convierte en un hombre universal. Exiliado siempre desde su patria y su persona se refugia en el planeta de la literatura y decide buscar una ruta donde encuentre la imagen verdadera del mundo, aunque esta misma este cambiando constantemente.

Su homosexualidad es el punto desde donde ejerce su creación poética. Así su obra es una meditación constante del misterio de él mismo; la palabra se convierte en el instrumento de la verdad y del hedonismo. Y seguir buscando, deseando, porque el deseo, como decía Cernuda, es una pregunta cuya respuesta nadie sabe.

BIBLIOGRAFÍA

Valender James. Luis Cernuda en México. FCE. México: 2002.
Cernuda Luis. La realidad y el deseo. FCE. México 1958
[1] Valender James. Luis Cernuda en México. FCE. México: 2002. Pág. 20.
[2] Cernuda Luis. La realidad y el deseo. FCE. México 1958. Pág. 93.
[3] Valender James. Luis Cernuda en México. FCE. México: 2002. Pág. 51.

[4] Cernuda Luis. La realidad y el deseo. FCE. México 1958. Pág. 90
[5] Cernuda Luis. La realidad y el deseo. FCE. México 1958. Pág. 192
[6] Cernuda Luis. La realidad y el deseo. FCE. México 1958. Pág. 193.

Friday, March 24, 2006

¡¡¡¡INAUGURACIÓN!!!!!

Porque la vida es como un espejo, siempre reflejando lo ajeno desde el ojo de enfrente, surgio éste blogs que tiene el objetivo de no hablar de mi, sino dejarme hablar. En él albergarán ensayos académicos, reseñas de libros y artículos de interés. Agradecemos el espacio a web blogspot, o al ejecutivo que está atrás de todo esto.

Una bienvenida de la regia o codamontana.
Me despido.
Ya no soy Diana soy el espejo de lo que me rodea, Medusa se deja de ver en el espejo.